viernes, 3 de abril de 2009

IMPERMANENCIA

IMPERMANENCIA


Puedo recordar el tiempo en que ella era el equivalente femenino de un nocturno de Chopin. De hecho, por mirarla una vez me caí y la verdad es que no me dolió ni la rodilla ni el orgullo, a pesar de que todos mis compañeros de facultad se hayan reído de mí.

Es que ella era un ser imposible que atraía incluso las miradas de otras mujeres que de seguro se consideraban el ensayo mal hecho de un ideal fallido. Era de esas mujeres que detienen el tránsito, que causan accidentes y que hacen que uno se olvide del tema de su conversación.

Me costó un tanto reconocerla anoche, después de no tantos años, no es que se haya vuelto fea, de hecho sigue siendo una mujer atractiva, pero ya no es aquel dechado de perfección áurea que hacía las delicias de los anatomistas... ahora no es más que una chica melancólica que extraña a un novio al que perdió hace no sé cuantos años ni sé por qué.

2 comentarios:

Duncan de Gross dijo...

Ays, como esta historia he conocido muchas!!. Chicas de instituto o Universidad que eran pura belleza y alegría y al cabo de diez o quince años, al encontrarmelas, eran sombras de lo que fueron, se casaron con el tipico chulito-guapito que resultó que les pegaba, que era un gay reprimido o que acabó poniéndole los cuernos a los dos años con otra... Y ellas vagan por la vida, nostálgicas o melancólicas...

LOLA dijo...

Ella se lo perdió...se les suele subir a la cabeza y no saben reconocer el amor verdadero .